viernes, 6 de septiembre de 2013
"Soy como el capitán que precipitó a su tripulación a otra dimensión".
Estamos de espaldas a nuestra felicidad mientras oteamos el contrahorizonte a la espera de que aparezcan nuestros anhelos. Esos anhelos por los que desperdiciaríamos nuestra vida entera, sólo porque somos capaces de imaginar cómo sería alcanzarlos, sólo porque se mantiene en nuestra entrañas la esperanza de poder conseguirlos. ¡Ay, aquella imaginación insumergible en las redes de la marea...! Aquella inconsciencia que nos conduce a una utopía a través de los sueños... Y moriremos bajo su capo de incredulidad, todavía sin poder borrar una especie de sonrisa porque pudo haber sido y no fue.
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